La organización vence al fuego
En el incendio en El Bolsón con escoldos que aún se combaten, se observó un crecimiento de vecinos auto organizados para extinguir las llamas en coordinación con fuerzas oficiales. ¿Cómo resultó la experiencia? Cristian Nahuelpan vive en Rinconada de Nahuelpan, un paraje 8 kilómetros al norte de El Bolsón, donde están asentadas 88 familias. Esta…
En el incendio en El Bolsón con escoldos que aún se combaten, se observó un crecimiento de vecinos auto organizados para extinguir las llamas en coordinación con fuerzas oficiales. ¿Cómo resultó la experiencia?

Cristian Nahuelpan vive en Rinconada de Nahuelpan, un paraje 8 kilómetros al norte de El Bolsón, donde están asentadas 88 familias. Esta vez no llegó el fuego, pero sí llegó en el verano de 2021. La chispa de un asado sin control arrasó con el campo de Cristian, su mujer e hijos. Los vecinos entonces armaron una cuadrilla para combatir los incendios, hoy integrada por 24 personas que se movilizaron en las últimas semanas al Cajón del Azul.
–Una vez vino a capacitarnos la gente del SPLIF, pero como nosotros sabemos trabajar el campo casi que nos formamos solos.
–Salimos sin que nos paguen un peso. Salimos porque si no se perjudica el ambiente, porque cada día hace más calor y hay menos árboles y menos agua.
Cuando Cristian y los vecinos empezaron con la cuadrilla, consiguieron prestadas a través del MTE (Movimiento de Trabajadores Excluidos) unas mochilas amarillas con bombas de 20 litros de agua, indicadas para moverse en la primera línea del fuego. Hoy cuentan con 14 mochilas propias, cuatro handy, machetes, una motosierra, una azada para cavar y mover tierra.

–¿Los tres principios para combatir el fuego? Ser compañero, tener vía de escape, volver todos.
–Cuando uno llega al incendio tiene que encontrar un sector escampado y limpiarlo de ramas, cosa que al llegar el fuego le echamos agua. Y cuando viene muy fuerte no hay otra que esperarlo, y cuando baja el viento, atacar.
En esos escenarios infernales la cuadrilla se encuentra ocasionalmente coordinando tareas con el SPLIF, el Sistema Provincial de Lucha contra Incendios Forestales, como así también con los combatientes del Sistema Nacional de Manejo del Fuego y Parques Nacionales. Cristian reconoce la buena relación entre brigadistas, pero desliza una crítica a las tareas de prevención estatal. Aunque exceptúa al SPLIF (“no hacen más porque no les da el tiempo”), dice que es necesario en el año mejorar mucho los caminos y abrir picadas en el bosque.
–En este incendio hubo muchos voluntarios –dice Orlando Báez, jefe del SPLIF– Durante el último tiempo se armaron varias unidades, muchas de ellas muy capacitadas. Mucho de ese voluntario no se separó de nosotros.

Báez dice que el trabajo articulado con voluntarios tiene pros y contras. A favor: camionetas para el traslado, agua, bombas. En contra: civiles a pie en zonas inseguras que no respetan las directivas. Báez subraya el riesgo que implica trabajar desconociendo el pronóstico del clima, las leyes del fuego.
–No está mal la idea de avanzar con voluntariados, como los de bomberos. Por supuesto, que un voluntario no va a tener nunca la disponibilidad de un brigadista para jornadas extensas, ir a lugares inhóspitos. Pero suman. Hay que trabajar la idea, organizarla y avanzar.
Báez cree además que el SPLIF debe pasar de ser una fuerza de ataque inicial a una de ataque ampliado. Eso implicaría capacitación y más equipamiento. Opina que la provincia debiera contar con su propio equipo aéreo.
–Los fuegos de hoy son muchos más grandes por el cambio climático y la sequía que venimos arrastrando. El material, como nosotros llamamos al bosque, se estresa fácilmente y está más dispuesto a arder. Hoy no necesitás acelerantes para hacer fuego. Hoy con un fósforo encendés todo.

Alejandro Vautier integra la rama rural del MTE y una cuadrilla de reconstructores de los espacios productivos y de las casas 144 totalmente destrozadas -según cálculos oficiales- y las 44 con daños parciales. Muchas de estas casas pertenecían a pequeños campesinos con huerta comunitaria, horticultura y ganadería.
–Vamos a las casas de las personas realmente más necesitadas, ¿no? Las que tienen menos posibilidades, menos espalda, menos amistades o menos relaciones que otras. Las abrazamos, las relevamos, las acompañamos.
–Sacamos escombros, cerramos alambrados para que no sigan escapándose los animales, conectamos mangueras y tratamos de ayudar desde lo económico, desde lo laboral.
Vautier valora la organización vecinal complementaria al Estado. Cuenta que los primeros brigadistas voluntarios eran una especie de “rejunte de vecinos que iban al incendio en zapatillas”. Hoy están más organizados, capacitados y equipados.
–¿Qué opinás de los equipos estatales de lucha contra el fuego?
–Para mí hacen lo que pueden con los recursos que tienen, y lo que hacen lo hacen muy bien en verano y en invierno. Muchas de las cosas que tiene el SPLIF la consiguen por otro lado: por proyectos que presentan o por el financiamiento internacional. En este incendio en articulación con las brigadas voluntarias han salvado muchísimas casas.
Por Pablo Bassi
Fotografías : Eugenia Neme
Cooperativa de Comunicación Popular Al Margen
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