¿El amor vence al odio?
Una vez más militantes, organizaciones sociales, gente sorprendida ante las acciones de este gobierno nos encontramos en el centro cultural El Negro en Virgen Misionera a ver cómo bancamos la parada. El miércoles pasado, la excusa fue la visita de Fernanda Miño -primera mujer villera en estar a cargo de una Secretaría del Estado- y…
Una vez más militantes, organizaciones sociales, gente sorprendida ante las acciones de este gobierno nos encontramos en el centro cultural El Negro en Virgen Misionera a ver cómo bancamos la parada.

El miércoles pasado, la excusa fue la visita de Fernanda Miño -primera mujer villera en estar a cargo de una Secretaría del Estado- y Marcela Perelman -investigadora del Centro de Estudios Legales y Sociales CELS, pero entre los que estábamos ahí fuimos distinguiendo ciertos giros necesarios para torcer los vientos de esta época y construir una propuesta que nos convenza a todos.
En la mesa también estuvo presente la voz local a cargo de Matías Cariboni -integrante de la Fundación Gente Nueva- y la voz de los jóvenes representada por Ronnie Cancino -presidente del centro de estudiantes del colegio Nehuen Peuman-.
quien se atrevió a hacer una pregunta que cuestiona la esencia del proyecto del campo popular: ¿El amor vence al odio?

Avanzar hacia los costados
Federico Ingaramo -presidente de la Fundación Gente Nueva- abrió la charla con la certeza de que éste es un tiempo para crecer hacia los lados, ensanchar el terreno común con organizaciones hermanas como el trabajo que vienen haciendo junto a Argentina Humana y La Tercera. Citó las palabras del padre Currulef: “Todos los momentos merecen ser vividos”, afirmando que este tiempo es necesario para afianzar los lazos de lo comunitario para luego avanzar más sólidos hacia ese Norte -que todavía está lejos-. En este sentido Matías Cariboni -profesor del colegio Nehuen Peuman- compartió la tarea de articulación con otras instituciones para abordar los problemas de salud mental y del primer empleo que son las preocupaciones que hoy tienen los jóvenes. Rescató la fuerza de la micromilitancia en el territorio, esos pequeños gestos que sumados y potenciados podrían transformarse en algo más potente. “Hay gente con mucho sentimiento y garra en los barrios que quiere seguir cambiando la cosa, aunque a veces esté cansada”.
Año bisagra

Marcela Perelman comenzó compartiendo algunas reflexiones del equipo del CELS sobre el balance del primer año del gobierno de Milei. La primera idea invita a atreverse a revisar las contradicciones que contribuyeron -en parte- a estar donde estamos. Más allá del avance de la derecha en el mundo, hubo un desencuentro entre los discursos y las acciones para materializar mejoras en la vida de la gente. La segunda idea propone salir de la perplejidad, dejar de observar cómo se alimenta y se reproduce el monstruo de la Libertad Avanza, cambiar el foco para mirarnos a nosotros y repensar nuestros propósitos. “Quizás ahora no se trata tanto de entender quiénes son, sino también de preguntarnos más profundamente quiénes somos ahora y quiénes queremos ser, ¿qué queremos construir? y ¿cuáles son las alianzas posibles? Las que hay que reconstruir y las nuevas que tenemos que crear”. La tercera idea tiene que ver con recrear el lenguaje de los derechos humanos -que está siendo tan cuestionado en este momento-, redefinir lo jurídico como una herramienta para dar soluciones colectivas a padecimientos individuales. La última trata de identificar los afectos que necesitamos movilizar para potenciar una propuesta en la que estemos convencidos. “Creo que si pudiéramos pensar cuáles son esos afectos que queremos movilizar, estaríamos apuntando y disparando contra los pies de este proyecto que hoy está en el poder”.

Volver a las bases
Fernanda Miño nos habló de su vida en la villa La Cava, del poder emancipador de la educación popular -que la ayudó a tomar conciencia de que también estaba en sus manos la posibilidad de transformar el lugar donde vivía-, de la fuerza de la fe, de su militancia social y política. Durante su gestión en la Secretaría de Integración Sociourbana se construyeron 1.500 viviendas nuevas, 250.000 mujeres fueron beneficiadas con el plan Mi Pieza y 858.000 familias obtuvieron el certificado de vivienda familiar. ”Para los que tuvimos poco o casi nada, la lucha por la tierra siempre fue como un sueño. A partir de la tierra, de la casita, uno empieza a soñar una vida distinta”. Esta apuesta concreta para revertir la pobreza está completamente desfinanciada y la Secretaría de Vivienda de la Nación fue disuelta hace 20 días. Fernanda no se quedó con los brazos cruzados, volvió a militar en el territorio, a acompañar a jóvenes que están siendo cooptados por el narcotráfico, estar ahí para esos pibes que ahora se ven tentados a vender drogas en los barrios. “Cuando te sacan eso que costó tanto construir hay que volver a las bases. Volver sabiendo que existe un piso distinto, que tenemos otras herramientas, que la militancia es con educación porque si empezás a militar con un Potenciar o a través de un Salario Complementario y eso desaparece, toda la otra construcción se hace invisible y ahí empiezan las broncas. Y cuando desaparece eso, son todo lo mismo. Y no da lo mismo un gobierno de derecha que un gobierno popular.”

Nuestra creencia
Cuando se abrió el micrófono para seguir la conversación con la audiencia, Ronnie Cancino, el presidente del centro de estudiantes lanzó una pregunta simple que tocó una fibra sensible de todos los que estábamos allí: ¿el amor vence al odio?
De alguna manera cada uno de los interlocutores esbozó una respuesta. Marcela Perelman intentó sintetizar esas voces y contestarle sin vueltas ni atajos a Ronnie. “No hay evidencia histórica de que sea así. Creo que ésa es nuestra creencia, ése es nuestro programa político, demostrar que el amor vence al odio, trabajar para eso. Esa es nuestra fe común. Y en ese sentido, lo que podríamos hacer es detallar qué es el amor. El amor es poner el cuerpo de la manera que contaba Fernanda, el amor es acordarse del nombre del otro, el amor puede ser hablar con un primo que votó a Milei y con quien cortamos el vínculo y tratar de comprender, el amor puede ser persuadir de que no te tenés que salvar solo, de que estamos, de que vamos a estar. Bueno, quizás nuestro programa sea convencernos, si es que estamos flaqueando en esa creencia y articular acciones que sostengan esa idea. Si la esperanza es la creencia en un futuro mejor: nuestra creencia fundamental es que ese futuro mejor es con amor y no con odio.”
Por Verónica Battaglia
Equipo de Comunicación Popular Al Margen
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